viernes, 28 de julio de 2017

El mar

Vengo al mar. Siempre me ha atraído. Quiero creer en él, en que es lo más desinteresado que puedo encontrar.  Lo siento en mis entrañas, zarandeando mis temporales y obligándome a cambiar.  Me seca la piel y los labios y me retiene ahí, impasible, dibujando el frío horizonte como si no quisiera más que hacerme naufragar. Es duro conmigo, pero también es bueno para mí. Soy una superviviente. No sé sentirlo de otra forma.

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